El "idioma" con el que la administración clasifica lo que compra.
El CPV (Common Procurement Vocabulary, Vocabulario Común de Contratación) es el sistema de códigos con el que todas las administraciones de la UE clasifican el objeto de sus contratos. Cada licitación lleva uno o varios CPV, y dominarlos es la forma más fiable de no perderte ninguna licitación de tu sector.
Es un código de 8 dígitos más uno de control, en árbol de lo general a lo específico:
El listado completo está publicado en SIMAP, el portal de contratación pública de la UE.
Elegir mal el CPV es una de las causas principales de que una licitación pase desapercibida o de que acreditar la experiencia después se complique. Para una pyme con una actividad clara, el método que mejor funciona es este:
La estructura del vocabulario común es jerárquica. Un CPV completo (ej. 79822500-7) descompone en:
En las búsquedas por alertas conviene filtrar por los primeros 5 o 6 dígitos, no por el código completo: así cubres variantes que la administración haya codificado ligeramente diferente para el mismo tipo de contrato.
La LCSP permite que un expediente lleve un CPV principal y hasta veinte CPV adicionales. Esto es útil cuando el objeto combina varios servicios: por ejemplo, una campaña de comunicación institucional incluye diseño gráfico (79822), publicidad (79340), producción audiovisual (92111) y relaciones públicas (79416). La administración puede codificar bien o mal esa combinación, y por eso, cuando configuras alertas, lo recomendable es:
No es raro encontrar expedientes mal clasificados. El objeto del contrato (lo que pone en el PCAP) manda sobre el CPV: puedes presentarte aunque el código esté mal elegido, siempre que la actividad descrita encaje con la tuya. Para evitar perder esas licitaciones, en lugar de buscar solo por CPV combínalo con palabras clave en el objeto ("campaña", "identidad", "memoria técnica", nombres de sectores). Esto duplica tu alcance y es, en la práctica, cómo funcionan los buscadores especializados.
En laLicita.ai no necesitas saberte los códigos: describes tu actividad con tus palabras y la búsqueda con IA la traduce a los CPV y filtros adecuados, con alertas diarias por email.
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En el anuncio de licitación y en el pliego, dentro del apartado de datos generales del expediente. Todas las plataformas de contratación (PLACSP y autonómicas) lo muestran junto al objeto del contrato.
Sí. Es habitual que un expediente lleve un CPV principal y varios adicionales. Por eso conviene buscar por familia de códigos y por palabras clave a la vez, para no perder licitaciones mal clasificadas.
Sí. El CPV (Common Procurement Vocabulary) es el vocabulario común de contratación pública de la Unión Europea, así que el mismo código sirve para buscar licitaciones en España y en el resto de países de la UE a través de TED.
Elige el que más se le aproxime a nivel de familia (primeros 5 o 6 dígitos) y combina la búsqueda con palabras clave del objeto. La administración tampoco encuentra siempre el código perfecto y es habitual que utilice el más genérico de la familia.
Hasta 20 CPV adicionales además del principal, según el Reglamento 2195/2002 de la UE. En la práctica, los pliegos suelen listar entre 2 y 5.
Sí. La clasificación de contratista (grupo, subgrupo y categoría) está vinculada al tipo de servicio u obra, que a su vez se identifica por CPV. Si vas a acreditar solvencia por clasificación, revisa qué grupos y subgrupos cubren el CPV de la licitación.
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