Los requisitos mínimos para poder licitar, explicados sin jerga.
Antes de valorar tu oferta, la administración comprueba que tu empresa puede ejecutar el contrato. Eso es la solvencia: unos requisitos mínimos económicos y técnicos que fija cada pliego. Si no los cumples —o no sabes acreditarlos— quedas excluido por muy buena que sea tu propuesta. Aquí tienes cómo funciona según la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público.
Acredita que tu empresa tiene músculo financiero suficiente. Los medios más habituales:
Se acredita con las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, el modelo de IRPF/Sociedades o un certificado del seguro.
Acredita que sabes hacer el trabajo. Varía según el tipo de contrato, pero lo más pedido es:
La clasificación es un certificado oficial que acredita tu solvencia de forma general, por grupos, subgrupos y categorías. En contratos de obras de 500.000 € o más es obligatoria; en servicios es voluntaria y sirve como alternativa a acreditar la solvencia medio a medio. Se solicita a la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado y conviene también inscribirse en el ROLECE (Registro Oficial de Licitadores), que agiliza mucho la fase de acreditación.
Dos vías legales para licitar cuando tu empresa sola no cumple los mínimos:
La solvencia económica más habitual es el volumen anual de negocios: el pliego exige haber facturado en los últimos tres ejercicios una cantidad superior a 1 o 1,5 veces el valor estimado del contrato. Si tu facturación no llega, hay salidas legítimas y bien tipificadas:
Antes de descartar una licitación por no cumplir el VEC con tu volumen, lee con atención qué alternativas admite el PCAP. Es más habitual de lo que parece.
La solvencia técnica se acredita principalmente con la relación de los principales servicios o trabajos del mismo tipo ejecutados en los últimos tres a cinco años (según el contrato). Para que esos trabajos cuenten:
Pide los certificados en el momento de entregar el proyecto, no cuando los necesites: después es muy difícil que un cliente te firme un documento oficial dos años más tarde.
La Unión Temporal de Empresas (UTE) es la fórmula para presentarse conjuntamente con otra empresa que aporta lo que a ti te falta: solvencia, experiencia sectorial, equipo o cobertura geográfica. Cuándo compensa:
Cuándo no compensa:
La clasificación empresarial es un certificado emitido por la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado (JCCPE) o por las juntas autonómicas, que acredita que la empresa reúne los requisitos de solvencia para ejecutar contratos de un grupo, subgrupo y categoría concretos. Es obligatoria para contratos de obras cuyo valor estimado supere los 500.000 €, y es potestativa en el resto de contratos. Las ventajas de tenerla, aunque no sea obligatoria:
El Especialista de laLicita.ai extrae automáticamente la solvencia exigida de cada pliego y la compara con los datos de tu empresa, para que sepas en segundos si puedes presentarte.
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La solvencia se acredita licitación a licitación con los documentos que pide el pliego. La clasificación es un certificado oficial que acredita la solvencia de forma general: en contratos de obras de importe elevado es obligatoria, y en servicios puede aportarse como alternativa cuando el pliego lo permite.
Sí. La LCSP permite integrar la solvencia con medios externos: otra empresa (por ejemplo, del mismo grupo o un subcontratista) pone a tu disposición sus medios y lo declara por escrito. Debe indicarse en el DEUC y acreditarse el compromiso.
En el pliego de cláusulas administrativas particulares (PCAP), normalmente en un anexo con los criterios de selección. Ahí se detallan los medios de acreditación y los importes o requisitos mínimos exigidos.
Sí, siempre que acredite la solvencia por otra vía: seguro de responsabilidad civil con cobertura suficiente, integración con otra empresa (art. 75 LCSP) o UTE. También puede clasificarse empresarialmente para contratos pequeños y medianos.
El pliego fija el período de referencia: 3 años para servicios y suministros, 5 años para obras. En algunos casos permite ampliar a 10 años si así se justifica (contratos de alcance muy especializado).
Es la posibilidad de acreditar la solvencia apoyándote en los medios de otra empresa, que firma un compromiso vinculante de aportar esos medios durante la ejecución del contrato. La empresa integradora responde solidariamente del cumplimiento (art. 75 LCSP).
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